La verdad nos hace libres: Sebastián Vega y un mazazo en la cara del machismo que reina en el deporte

El alero de Gimnasia reconoció su homosexualidad en un comunicado a través de su cuenta de Twitter. Una noticia que no debería serlo, pero que rompe con el esquema de la homofobia en el alto rendimiento.

La homosexualidad es un tema tabú en los deportes de alto rendimiento. Atravesados por el machismo y la discriminación desde los cánticos en las tribunas hasta el insulto entre pares, le han escapado a los tiempos que corren para mantener un microambiente en el que casi siempre se mira con recelo al que piensa, actúa y siente distinto a la mayoría. Por eso y porque inevitablemente será foco de atención, las declaraciones de aquellos que lo hacen están cargadas de una valentía admirable. Y, aunque resulte extraño y chocante que algo tan natural como los gustos forme parte de «lo noticioso», son estos pasos los que romperán con esa barrera absurda.

Sebastián Vega, alero de Gimnasia de Comodoro, publicó en las últimas horas una carta a través de su cuenta de Twitter en la que comunica su condición sexual y cuenta cómo fue tanto el proceso de reconocimiento como la reacción de las personas en las diferentes etapas de su vida. Lo hace a corazón abierto y, según reza el último párrafo, con la esperanza de que sirva para darle las fuerzas necesarias a otros que estén o hayan estado en una situación como la suya. Sus palabras, así como también el entendimiento y el respeto por parte del club en el que hoy se encuentra, son un mazazo de lleno en la cara de los prejuicios que aún reinan en el ámbito deportivo.

Muy pocos atletas que son homosexuales lo han expresado públicamente. ¿Quién dice que deberían hacerlo? Los heterosexuales no tienen que pasar por eso y nadie se lo pide. ¿Por qué debería ser distinto para ellos? La realidad es que hay una gran diferencia: a estos últimos nunca se los presionó para que lo oculten, para que repriman su sentir como si se tratara de algo malo. Como si eso los hiciera menos capaces. Como si, de alguna manera, atentara contra su profesionalismo.

En los últimos años, la sociedad ha evolucionado en este aspecto y existe la esperanza de que, en algún momento, estas cosas dejen de ser materia de debate. Pero, por el momento y mientras en las canchas se utilice la vida sexual del otro como método de ofensa, mensajes como el de Vega deben celebrarse. Son, en definitiva, golpes a la discriminación que no hacen más que aportar a la normalización de un concepto que debería ser básico: los sentimientos y el modo en el que cada uno ejerce su libertad no pueden ser cuestionados. Nunca.

Fuente: basquetplus.com

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